Lo que comenzó como una simple parada de tránsito se convirtió en toda una pesadilla para Ximena Arias-Cristóbal, una joven de 19 años y estudiante universitaria en Dalton, Georgia.
Estos días su comunidad celebra la noticia de que finalmente será liberada este miércoles 22 de mayo, tras varios días en custodia de Inmigración por un error que nunca debió ocurrir.
Ximena, quien llegó a Estados Unidos desde México a los cuatro años, fue detenida por oficiales de policía local que pretendían darle una multa por una infracción vial que ella nunca cometió.
Y es que luego se descubrió que esa parada de tráfico fue errada. Que el patrullero paró el vehículo equivocado.
Pero a pesar de ello, por tener un estatus migratorio irregular fue entregada a ICE, que la puso en proceso de deportación.
Durante más de dos semanas estuvo recluida en el Centro de Detención de Stewart, localizada a tres horas al sur de Atlanta.
Con su detención, la situación para la familia se volvió más dolorosa pues, unos días antes, el padre de la chica también había sido detenido y llevado al mismo centro de detención, también por manejar sin licencia.
Pero la liberación de su progenitor fue posible a finales de la semana pasada gracias a que la comunidad conmocionada, se unió con protestas y todo tipo de campañas de apoyo.
Por Ximena se hizo un llamado colectivo
La firma de abogados de Charles Kuck, que es especializada en casos de Inmigración luchó intensamente para corregir lo que fue, desde el inicio, una injusticia.
Gracias a estos esfuerzos legales y al apoyo público, un juez federal concedió una fianza para Ximena, lo que le permitirá regresar con su familia con una fianza de $1,500.
Aunque el proceso ha sido doloroso, su liberación representa una victoria para quienes creen en la humanidad y el debido proceso.
Su historia también demuestra el poder de la comunidad, la importancia de una defensa legal fuerte, y la necesidad de revisar protocolos entre las autoridades locales y federales.
Familia y la comunidad de Dalton la esperan esta tarde con los brazos abiertos para recibirla de vuelta.
Y prometen seguir alzando la voz por otros jóvenes que, como ella, enfrentan un sistema que muchas veces olvida su humanidad.



