La comunidad en Portland, Oregon, quedó profundamente conmocionada tras conocerse la sentencia contra Joseph Washington, un hombre que fue declarado culpable de agredir brutalmente a su propio hijo de apenas 20 meses de edad.
Washington pasará más de una década en prisión luego de que un jurado lo condenara por asalto en primer grado, en un caso que los fiscales describieron como un claro ejemplo de violencia infantil que casi le cuesta la vida al pequeño.
Una noche de horror
El 4 de abril de 2024, el padre del niño se encontraba cuidándolo en la casa de su novia. Según los fiscales, el hombre llamó a la madre del pequeño, su ex pareja, para decirle que el niño estaba vomitando de manera constante. Ella, alarmada, le pidió que lo llevara inmediatamente al hospital. Washington ignoró la solicitud y en su lugar entregó al niño a la madre.
La mujer, al ver la gravedad del estado de su hijo, lo trasladó de urgencia a un hospital. Allí, los médicos descubrieron algo devastador: el intestino del menor había sido perforado a causa de un fuerte golpe en el abdomen, lo que provocaba que bilis y fluidos se filtraran en todo su sistema digestivo. La lesión era tan grave que impedía que el niño pudiera comer o retener alimento alguno.
El pequeño tuvo que ser operado de emergencia para salvarle la vida.
Una confesión escalofriante
Durante la investigación, Washington admitió a la madre del niño que el pequeño lo estaba “molestando esa noche” y que, en un ataque de ira, lo golpeó dos veces en el estómago.
Las autoridades también revelaron que Joseph tenía un extenso historial criminal que incluía cargos por asalto, secuestro y tráfico sexual de menores.



