Un día con la Marina Nacional en busca de narcotraficantes

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Por: Mario Guevara/MGNews

Nuestras costas salvadoreñas podrían estar entre las preferidas por ciertas mafias de narcotraficantes que mueven la droga a lo largo del continente americano.

Por consiguiente, la Marina Nacional se mantiene siempre a la expectativa de esta clase de embarcaciones ilegales, lo que ya les permitió hacer considerables decomisos de todo tipo de estupefacientes.

En los últimos seis meses el Gobierno ha hecho importantes confiscaciones a carteles que operan en altamar y desde 2019 hasta la fecha, unos 200 presuntos narcos de distintas nacionalidades han sido ubicados y arrestados.

Luego del mega operativo en el que a mediados de febrero detectaron un enorme barco con 10 personas a bordo en el que transportaban 6.6 toneladas de cocaína (valorada en $165 millones) le solicité al Gobierno me permitiera indagar un poco más sobre las labores de nuestras autoridades mar adentro.

Para mi canal de noticias MGNews el Ministerio de Defensa me concedió la oportunidad de acompañar a los elementos de la Marina Nacional durante un día.

Así pude documentar cómo es que los valientes militares se sacrifican para prevenir que la droga llegue a su destino y exponga la vida de miles de jóvenes inocentes.

Comenzamos en una Base Naval

Nuestra jornada empezó a las 6am, en Casa Presidencial, de donde salimos en una camioneta con rumbo a la sede de la Marina Nacional en la Costa del Sol.

Luego de dos horas de recorrido, llegamos al sitio indicado y uno de los almirantes quien pidió el anonimato, me dio detalles del recorrido que haríamos ese día.

Primero me llevó hasta un lugar en donde había muchos accesorios que es el que usan sus soldados cuando están de turno en altamar y nos explicó que participaría en un entrenamiento que sus unidades perseguirían a un bote repleto de drogas.

Posteriormente nos embarcamos y al cabo de varios minutos patrullando el océano, los tripulantes recibieron una alerta de que había ingresado a nuestras aguas una pequeña embarcación sospechosa.

Uno de los marinos sacó de inmediato un enorme drone para lanzarlo por los aires como ojos antes de que se acercaran a la lancha en cuestión e inmediatamente las dos unidades salieron a alta velocidad a interceptarla.

Junto con el fuerte viento y el oleaje que dejaba atrás cada uno de los botes de nuestras autoridades, se sentía también la adrenalina de saber que se avecinaba una persecución en el agua, así se tratara de un simple simulacro.

Conforme nos acercábamos a la embarcación, los elementos de la Marina se apostaban en lugares estratégicos apuntando con sus armas hacia el punto indicado y mientras más se acercaban, los gritos de “todos manos arriba” me aturdían.

Al notar la presencia policial, los tres delincuentes, que luego supe no eran simples actores, sino también militares, se dieron a la fuga, o al menos lo intentaron. Y es que su esfuerzo de nada les sirvió, pues estaban completamente rodeados, tanto por vía marítima como aérea y para colmo, la cantidad de funcionarios era 10 veces mayor.

Finalmente, los chicos malos comenzaron a bajarle al acelerador y cuando pararon por completo, los miembros de nuestra Marina los abordaron en el acto y a punta de rifle, los revisaron y esposaron antes de revisar la embarcación. Tras la requisa, confirmaron sus sospechas: llevaban drogas y en grandes cantidades.

Esta experiencia me sirvió para valorar más el trabajo de nuestras agencias de la ley y el orden, pues ellos se sacrifican para evitar que los mafiosos se salgan con la suya, pues a diario arriesgan sus vidas ya que se exponen a ser recibidos a tiros por los hampones.

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