Un día como hoy hace un año cambió todo para los inmigrantes

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Por Mario Guevara/MGNews

Hoy 22 de febrero se cumple el primer año del crimen de Laken Riley, una joven de 22 años con un futuro prometedor.

Y es que ese fatídico día de 2024 la chica que estudiaba enfermería en la Universidad de Georgia en Athens fue asesinada a sangre fría.

La mató un inmigrante venezolano cuando ella se resistió a dejarse violar tras ser interceptada mientras se ejercitaba en los alrededores de su centro educativo.

José Ibarra hacía poco había ingresado al país por la frontera sur con el permiso del Gobierno federal.

De El Paso, Texas se fue para New York, donde rápidamente comenzó a delinquir.

Allá fue arrestado por robar en tiendas y por pegarle a un menor de edad.

Pero como solía suceder en ese entonces, las autoridades locales lo dejaron volver a las calles.

Un día se aburrió de esa ciudad y tras obtener un pasajera aéreo regalado de la compañía Delta decidió mudarse a nuestro estado.

Se estableció en Athens y como era de esperarse, su esencia lo llevó a empezar a delinquir también acá.

Lo cacharon hurtando en una tienda Walmart y después manejando borracho, pero la suerte estaba de su lado y nada le pasó.

Con cuatro arrestos en menos de dos años sin que tener mayores consecuencias, Ibarra se convenció de que definitivamente, había alcanzado el ‘Sueño Americano’.

Hasta que quiso ir más allá y empezó a ‘cazar mujeres’

En enero y febrero de 2024 José Ibarra quien estaba soltero, se dedicó a acosar féminas.

Le gustaban las chicas blanquitas y como el apartamento donde vivía quedaba cerca de los dormitorios de la Universidad de Athens llegaba seguido a tratar de espiarlas por las ventanas.

Fue denunciado un par de veces, pero igual, nada malo le pasó, hasta que sobrepasó los límites y agarró por la fuerza a la pobre de Laken Riley.

La arrastró hacia una zona boscosa y quiso violarla.  Pero ella ‘peleó por su dignidad’ como dijeron los fiscales en el juicio.

Eso fue algo que el venezolano no se esperaba, por lo cual decidió matarla con sus propias manos.

Primero la asfixió y no quedó satisfecho con eso. La remató pegándole en la cabeza y rostro con un objeto contundente.

Luego se marchó dejando oculto su cuerpo entre unos matorrales y basura. Se fue a dormir a su hogar como que si no hubiera pasado nada.

Lo capturaron al día siguiente junto con sus hermanos

José Ibarra fue atrapado unas horas después del crimen y acusado de asesinato entre otros cargos graves.

La policía también detuvo a sus dos hermanos que luego se dijo, eran miembros de la pandilla El Tren de Aragua, pero que, a pesar de ello, también los dejaron entrar por la frontera y hasta con permiso.

Los tres están presos en Estados Unidos. José ya condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional y sus dos hermanos esperando la deportación del país.

Pero a raíz de este terrible crimen, tanto políticos federales como estatales decidieron que era tiempo de actuar ante la negligencia de la administración Biden de dejar entrar al país a cualquier persona.

De inmediato, los legisladores de Georgia aprobaron la ley HB1105 y el Gobernador Brian Kemp la ratificó sin ningún reparo.

Luego, el Congreso empezó a trabajar en la Laken Riley Act y al nomás asumir el cargo de nuevo en la Casa Blanca, el presidente Donald Trump la promulgó también sin siquiera pensarlo dos veces.

Ambas medidas hacen que todo inmigrante indocumentado que sea arrestado por cualquier causa, por la simple sospecha de haber cometido un delito, aunque sea menor, sea entregado a ICE para su deportación.

Por ello, en la actualidad, incluso personas que son detenidas por la infracción de tránsito de manejar sin licencia ya están siendo deportadas.

Y todo gracias al legado del señor José Antonio Ibarra y de sus hermanos para toda nuestra comunidad decente y trabajadora…

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