Salvadoreña sufre tras deportación y dejar solas a sus mascotas

·

, ,

Por: Mario Guevara/MGNews

Elba Esmeralda Bonilla llevaba 21 años en Estados Unidos. La mujer nativa de El Salvador residía en la ciudad de Gainesville, Georgia.

Ella es una persona de fe, de hecho, asistía fielmente a la iglesia y era parte de un ministerio cristiano llamado Rescate 2000, que repartía alimentos entre los indigentes que vivían en las calles de Atlanta.

Siempre fue respetuosa de las leyes, al punto que, en las más de dos décadas en el país, jamás cometió delito alguno.

Pero su buen comportamiento ni su amor por el prójimo fueron capaces de salvarla de la máquina deportadora que impulsa el presidente Donald Trump.

El pasado 21 de enero la salvadoreña fue detenida por un agente de la Oficina del Sheriff del condado de Hall.

La señora cometió el error de su vida cuando volvía a casa de su trabajo manejando su vehículo. Iba tan cansada de que no se dio cuenta de que estaba manejando por arriba del límite.

Su vida le cambió de la noche a la mañana

El patrullero que estaba con su radar en mano la cachó con exceso de velocidad y sin pensarlo tanto, le ordenó detener la marcha.

Tras abordarla, rápidamente se dio cuenta de que ella carecía de licencia de conducir, por lo cual la arrestó en el acto.

“Me entregaron con Inmigración y estuve detenida tres semanas en Irvin y luego en Stewart. Finalmente, el 3 de marzo llegue aquí deportada”, declaró la acongojada mujer a MGNews.

Elba narró que llegó a su tierra natal prácticamente con las manos vacías, solo con la ropa que lleva puesta ese día que el oficial del Sheriff decidió apresarla por una falta menor de tránsito sin tener siquiera el mínimo de misericordia con ella.

Doña Elba está consciente de su situación legal y sabe de qué solo un milagro le hará regresar a Estados Unidos legalmente, algo que le duele en el fondo de su alma.

Y no es para menos, pues aparte de que ya amaba ese país como el suyo propio, también dejó atrás a sus perritos, quienes esperaban su retorno diariamente.

Debido a su prolongada ausencia, una de sus amigas tuvo que hacerse cargo de ellos. Llega todos los días a alimentarlos, pero ambas saben de qué ellos necesitan a su dueña.

Hoy Elba explora las posibilidades de traérselos, aunque sea uno por uno a su lado, pues emocionalmente está destrozada por la larga distancia que los separa.

Si desea ayudar a esta mujer con su calvario, puede contactarla al: (470) 824‑2375.

COMPARTE ESTA NOTICIA