El pasado lunes fue aprobado en el Senado y hoy en la Cámara Baja un polémico proyecto de ley que prácticamente hará que todo inmigrante que es arrestado por lo que sea, aún con la simple sospecha, pueda ser deportado del país.
De eso trata el proyecto Laken Riley, que ahora está en el escritorio del presidente Donal Trump a la espera de su ratificación, algo que seguramente hará en cualquier momento.
Cuando el mandatario la firme, la Ley Laken Riley, que lleva el nombre de una estudiante de enfermería de Georgia asesinada el año pasado por un inmigrante venezolano podría afectar a millones de extranjeros.
Y es que esta medida busca la detención y expulsión de Estados Unidos de foráneos que cometan cualquier tipo de violación a la ley.
La medida permitirá la remoción de personas arrestadas, acusadas y condenados por haber cometido actos que constituyan un delito incluyendo el hurto en tiendas.
Curiosamente, la mayoría de los legisladores federales decidieron apoyar esta iniciativa, que es quizá la más importante en materia de inmigración que es aprobada por el Congreso en casi tres décadas.
“No queremos más criminales entrando en nuestro país”, declaró Trump el día que fue juramentado como presidente y luego instó a sus partidarios a pasar dicha medida y también se comprometió a aprobarla.
EL RECIÉN LLEGADO QUE MARCÓ A TODA UNA COMUNIDAD
José Ibarra es el ciudadano venezolano que está preso y condenado a purgar cadena perpetua por el crimen de la chica universitaria en Athens.
Ibarra la intentó secuestrar para violarla cuando ella trotaba de mañana en los alrededores de su colegio.
Como opuso resistencia y “peleó por su dignidad”, según dijeron los fiscales durante el juicio, el suramericano la asesinó asfixiada y luego la remató a golpes, con un palo y una enorme roca, desfigurándole el rostro.
El día después de este salvaje crimen, la policía local llegó a arrestarlo a su casa mientras dormía junto con sus dos hermanos.
Todos ellos fueron detenidos y luego se supo que pertenecían a la peligrosa pandilla de El Tren de Aragua.
El trío ya tenía antecedentes por robos en tiendas, manejar borrachos y hasta por golpear a menores de edad.
Estas fechorías las cometieron cuando estaban en New York y también en Georgia donde se mudaron unos meses después de que Inmigración los dejó entrar para que esperaran sus asilos.
A pesar de sus antecedentes siempre salían de la cárcel a veces sin siquiera pagar fianzas y ese el argumento de los creadores de la casi Ley Laken Riley que alegan que todo extranjero que cometa esa clase de violaciones de la ley debe ser deportado antes de que haga algo peor.



