Por Mario Guevara/MGNews
En apenas un par de semanas en la Casa Blanca, el presidente estadounidense Donald Trump ha hecho todo lo que ha estado a su alcance para complicarle la vida a los inmigrantes.
Y no solo a los indocumentados sino también hasta aquellos que ya tienen cierto estatus “legal” en el país y que de alguna manera se sentían seguros.
Hasta el pasado 1 de febrero, ya había apresado a unas 7400 personas. ¿De quiénes se trata?
Trump ordenó el inmediato arresto y posterior deportación de todos los grupos de extranjeros que entraron a Estados Unidos entre 2020 y 2024 (lo que duró la administración de su predecesor Biden).
Y es que, según el mandatario, todos ellos merecen ser removidos porque jamás se les debió permitir el ingreso.
Muchos de tales inmigrantes hasta ya cuentan con permisos de trabajo por haber sometido peticiones de asilo, las cuales, para Trump, son consideradas “sin bases” y fraudulentas.
LOS OPERATIVOS NO SE LIMITAN A ELLOS
El presidente también dio la indicación de apresar a foráneos que han cometido delitos en Estados Unidos, incluyendo faltas menores como hurto en tiendas, violencia doméstica y manejar embriagado (DUI).
Pero la mayoría de los detenidos hasta hoy a nivel nacional no son esos extranjeros que delinquieron, sino que quienes emigraron recientemente.
=Por si eso fuera poco, Trump promulgó recientemente una nueva ley federal antiinmigrante llamada Laken Riley Act.
Así se llamaba la chica estadounidense de Athens que fue asesinada por José Ibarra, un ciudadano venezolano que quería violarla.
Como ella peleó por su “dignidad” el suramericano la estranguló y finalmente la golpeó hasta matarla.
Por ese crimen ocurrido el año pasado, Ibarra ya fue sentenciado a purgar cadena perpetua.
Como él ya había estado preso antes por hurto en tiendas, manejar borracho y hasta por pegarle a un menor de edad, pero de todas salió bien librado de la cárcel, el Congreso decidió actuar.
Con la ley Laken Riley ahora por la simple sospecha de que alguien se robó un dulce de una tienda, manejó con un par de cervezas encima o golpea a alguien, aún sin ser juzgado y declarado culpable como la ley manda, ya merece la deportación.
Vaya herencia la que nos dejó Ibarra a toda una comunidad que ahora está más oprimida que nunca.
OTRAS MEDIDAS EXTREMAS DE FORMA PARALELAS
Las acciones de este venezolano fueron tan malas que terminó afectando aún a su propia gente, pues Trump no solo les quitó el permiso de entrada legal al país que tenían antes.
Les bloqueó el CBP One y el Parole Humanitario, con el que se cree que entraron más de un millón de venezolanos en los últimos años.
Y por si eso fuera poco, también les canceló ya la extensión de los que tenían TPS y ahora mismo está en el proceso de revocárselos sin esperar a que concluya el poco tiempo que les queda de vigencia (en abril para unos y en septiembre para el segundo grupo).
Eso automáticamente los dejaría sin estatus y en alto riesgo de arresto y deportación. ¿Qué opinas al respecto?




