Tan hermosa que es la libertad y hay personas que cometen fechorías y ellos solitos acaban con tan grande privilegio.
Este es el caso de Eduard Steven Quiñones, un hispano de 32 años quien residía en la ciudad de Oakwood, Georgia.
Y digo que vivía, porque su próxima morada por lo que le resta de vida será la fría celda de una prisión estatal.
Y es que esta semana el latino fue sentenciado a purgar cadena perpetua tras haber resultado culpable de abuso sexual en perjuicio de una niña de apenas 10 añitos.
En apenas una hora se decidió su futuro
El juicio contra Quiñones acabó el pasado 15 de enero y un par de días después, la jueza a cargo de su caso lo condenó a cárcel de por vida.
Esto luego de que un jurado del Condado de Hall lo declarara culpable de las imputaciones en su contra tras haber deliberado por una hora.
Así quedó en claro de que imputado cometió violación y agresión sexual agravada en contra de la niña.
La magistrada Lindsay Burton le dio dos cadenas perpetuas así que las posibilidades de apelar y salir bien librado son nulas.
Lo trajeron desde otro estado
De acuerdo con los expedientes judiciales Quinones intentó abandonar el país el año pasado tras enterarse de que lo habían denunciado.
Pero, para su mala suerte, agentes federales lo arrestaron en El Paso, Texas, y unos días después lo extraditaron a Georgia para que enfrentara las graves acusaciones en su contra.
El Fiscal de Distrito, Lee Darragh y los investigadores de la ciudad de Gainesville lograron demostrar que el acusado también manoseó dos adolescentes de 12 y 15 años con quienes vivía.
Aunque al final, esas acusaciones no fueron necesarias para lograr asegurar de que nunca pueda regresar a las calles.
“Todos estos abusos ocurrieron en un lapso de 12 años tanto acá en Gainesville como en Fort Stockton, Texas”, aseveró Darragh al diario The Times.




