Por: Mario Guevara/MGNews
Isaac Jiménez Matías estaba en su vivienda en Georgia con su primo Francisco y de repente, les dieron ganas de beber y decidieron salir a comprar algo de licor.
Hasta ahí todo iba bien, pero hubo un pequeño detalle, no tenían en qué desplazarse. A Matías se le ocurrió la idea de usar el auto de una muchacha que casualmente estaba ahí estacionado en el driveway.
El problema es que ella no se encontraba en ese momento y aunque había dejado las llaves en la casa, él no tenía derecho de agarrarlas sin su permiso.
Pero lo hizo, sin imaginarse que la dueña aparecería pronto y al darse cuenta de la ausencia de su coche, lo primero que se le ocurrió fue llamar a Matías para preguntarle.
Sin embargo, él, seguramente a sabiendas de lo que había hecho, no le respondió por lo cual la mujer no tuvo más remedio que llamar al 911 para denunciar el hurto de su vehículo.
Matías al parecer sospechó que algo así pasaría y decidió estacionar el carro a la orilla de una calle y regresar caminando con Francisco.
Las cosas no salieron como él pensaba
Un patrullero de la Oficina del Sheriff’ del condado de Habersham observó un instante después el vehículo abandonado y tras meter la placa en su computadora, salió que tenía reporte activo de robo.
Cuando la pareja de hombres regresó al hogar con sus cervezas en mano, se toparon con varios policías.
Ellos los interrogaron para ver si sabían algo al respecto y al ver que se pusieron demasiado nerviosos y se contradecían, procedieron a indagar más.
Francisco fue el primero en exponer la verdad, y dijo que Matías le había mentido al decirle que tenía permiso de usar dicho carro cuando él quisiera.
Al verse descubierto, Matías intentó correr y cuando lo atraparon comenzó a gritar que no quería caer en manos de Inmigración.
“No quiero que me lleven los de ICE”, repetía en alta voz. Al final, fue arrestado bajo cargos de conducta desordenada, robo sin violencia de un vehículo motorizado y manejar sin licencia.
Además de las acusaciones penales que encara, para colmo de males, el peor temor de Matías se hizo realidad, pues el Gobierno federal ya le puso una retención, por lo que cuando su proceso legal concluya, podría ser deportado.



