La desaparición y muerte de Bryan, un niño autista de 12 años

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Por: Alondra Madrigal/ MGNews

La comunidad de Nueva Orleans vive una profunda conmoción tras la trágica desaparición y hallazgo sin vida de Bryan Vazquez, un niño autista y no verbal de 12 años, cuya historia ha generado dolor, indignación y cuestionamientos hacia las autoridades.

La desaparición

El 14 de agosto a las 5:20 a.m., Bryan salió de su casa en la calle Beaucaire, en Nueva Orleans Este, trepando por la ventana de su habitación. Vestía únicamente un pañal para adultos, según relató su madre, Hilda Vásquez, quien explicó que el menor solía escaparse de su antigua vivienda para ir a un parque cercano. Sin embargo, la familia se había mudado recientemente y aún no había instalado las medidas de seguridad que antes evitaban su salida.

A las 6:40 a.m., cámaras de seguridad lo captaron por última vez con vida cerca de la laguna donde, casi dos semanas más tarde, sería encontrado su cuerpo. En el lugar también apareció su pañal desechado.

El hallazgo

La tragedia se confirmó el 26 de agosto a las 8:00 a.m., cuando un voluntario de la United Cajun Navy, Jon Gusanders, utilizó un dron y descubrió el cuerpo de Bryan flotando en un canal a pocas cuadras de su hogar. Horas más tarde, medios locales informaron que la policía ejecutó una orden de registro contra la familia, confiscando el celular de la madre.

Al día siguiente, el 27 de agosto, la oficina forense determinó que Bryan murió a causa de trauma contundente y ahogamiento durante el ataque de un caimán. Las autoridades de Vida Silvestre de Louisiana iniciaron la cacería y eliminación de caimanes “nuisance” en la zona.

Además, la policía confirmó que revisaba el historial de la madre. Registros judiciales del condado de Orleans muestran que Hilda Vásquez fue acusada en 2014 de crueldad hacia menores, cargos que se redujeron posteriormente a negligencia simple. Sin embargo, recalcaron que nadie ha sido arrestado o acusado en relación con la muerte del niño.

Escalofriantes detalles

El 28 de agosto, el voluntario reveló que, al momento de recuperar el cuerpo, dos caimanes, uno de entre 9 y 11 pies y otro de unos 6 pies, emergieron con él, intentando ocultarlo bajo el agua. Explicó que tuvo que usar su dron por más de una hora para distraer a los reptiles y alejarlos del cuerpo, mientras estos regresaban repetidamente para empujarlo hacia el oeste de la laguna.

Una comunidad en duelo

El caso de Bryan ha dejado al descubierto fallas en los protocolos de emergencia, tensiones entre la comunidad y la policía, y un doloroso recordatorio de la vulnerabilidad de niños con necesidades especiales. Mientras las investigaciones continúan, la familia y la comunidad exigen respuestas y justicia para el adolescente que vio su vida terminar de manera tan trágica.

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