Por Alondra Madrigal/MGNews
La mañana del pasado 14 de febrero, Alberto Torres González, un ciudadano mexicano que reside en Georgia vivió el susto de su vida.
Fue detenido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que lo estaban esperando afuera de su hogar en la ciudad de Rex.
Alberto, quien ha vivido en los Estados Unidos durante 25 años y jamás se ha metido en ningún tipo de problemas legales no se esperaba tal visita.
Los oficiales de ICE llegaron desde bien temprano y al verlo salir y abordar su camioneta para irse al trabajo, lo acorralaron.
“Me dijeron que buscaban a un ‘Alberto’, pero no me dieron su apellido ni presentaron ninguna orden judicial”, narró a MGNews el mexicano.
Torres puso el seguro de su automotor y se resistió a abrir y a bajarse, a pesar de que cuenta que los agentes tenían sus armas en mano y le golpeaban agresivamente la ventana y puerta.
La esposa de Alberto Torres, Tania Cabrera, que es ciudadana estadounidense, vio a los agentes junto a su coche y salió a confrontarlos.
Al final, el latino decidió acatar sus indicaciones
Pero para calmar la situación y evitar represalias contra ella, su esposo tomó la decisión de bajarse y entregarse. Fue esposado de inmediato.
Entonces, Tania les exigió respeto mencionando que conocía sus derechos constitucionales y amenazándolos con demandar si no liberaban a su pareja de inmediato.
Los uniformados no le hicieron caso. Tras aprehenderlo, ICE lo llevó a un Food Depot cercano donde había más agentes.
Ahí lo esposaron de los pies y le cortaron los cordones de su sudadera antes de trasladarlo a su cuartel central en Atlanta.
Al llegar al precinto, le tomaron sus huellas dactilares y Alberto cuenta que le dijeron: “Nos equivocamos de persona. I’ m sorry’”.
Lo sacaron del edificio y lo metieron de nuevo a una de sus unidades. Contra todo pronóstico, lo llevaron de regreso hasta su hogar.
Un par de horas después de ser arrestado abruptamente, el hispano ya estaba de vuelta en su casa con su esposa e hijos.
Al ver que lo estaban regresando, Tania salió para decirle “otro par de verdades” a los agentes y recalcarles que los demandaría por abuso por autoridad.
El mexicano nos dijo que es indocumentado, pero a pesar de su condición no fue visto como una “prioridad” para deportar, y que fue por eso que quizá decidieron soltarlo.



