El 1 de mayo de 2023 Miguel Andrés Mateo, de 20 años cometió el error de su vida al ponerse a manejar tras haber consumido licor.
Un patrullero del condado de Habersham, Georgia lo descubrió intoxicado tras el volante y lo metió preso bajo el cargo de DUI.
El guatemalteco fue a juicio y se declaró culpable. Fue condenado a pagar fuertes multas y a cumplir con 12 meses de libertad condicional.
Miguel cumplió con todo lo ordenado por el juez y justo cuando creía que ya la había librado, le cayó el Hielo.
Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) llegaron por él a su casa en Cornelia, Georgia el pasado 21 de enero.
Inmigración ya le estaba pisando los talones
Según la agencia federal, Mateo ingresó ilegalmente a Estados Unidos en un momento y lugar desconocido.
Pero el 7 de octubre de 2014 cayó el radar de ICE cuando fue detenido en la frontera y fue puesto en proceso de deportación como menor de edad.
Un juez federal ordenó su deportación, pero el centroamericano no se presentó a su última cita para lo de su salida voluntaria del país.
Desde entonces se convirtió en prófugo de la justicia estadounidense y su arresto por conducir ebrio lo delató.
Ese día, cuando salió de su hogar a su trabajo a primera hora de la mañana, los agentes federales le cayeron de sorpresa y lo acorralaron.
Actualmente Mateo permanece bajo custodia de ICE en un centro de detención, a la espera de su expulsión forzosa del país.



