Lahistoria de Alex Yonatan Flores Arce, un ciudadano hondureño con antecedentes criminales, es tan alarmante como reveladora.
A pesar de haber sido condenado por violación en segundo grado y tener una orden final de deportación, fue liberado dos veces por las autoridades locales en Maryland.
Su caso pone en evidencia los desafíos que enfrenta el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) cuando las jurisdicciones actúan como “santuarios”.
El 17 de octubre de 2024, la policía del condado de Howard arrestó a Flores bajo cargos de violación en segundo grado.
Tras meses de proceso legal, el 29 de abril de 2025 fue declarado culpable y condenado a 15 años de prisión más cinco años de libertad condicional supervisada.
Inmigración había emitido una orden de retención migratoria el 13 de enero, solicitando a las autoridades del condado que no liberaran al individuo.
Les informaron que planeaban arrestarlo por violaciones migratorias, pero su solicitud fue ignorada.

Era un delincuente reincidente
Entre el 5 y el 22 de mayo de 2025, el hondureño fue puesto en libertad y reencarcelado por violar su libertad condicional, solo para ser liberado nuevamente.
La noticia de su liberación causó indignación, pues se trataba de un delincuente sexual convicto con una orden de deportación vigente.
Finalmente, el 22 de mayo, un equipo de operaciones de fugitivos de ICE Baltimore logró arrestarlo mientras salía del centro de detención.
Actualmente se encuentra bajo custodia federal y ya no representa un riesgo para la comunidad.
“Este caso es un ejemplo preocupante de lo que sucede cuando las jurisdicciones locales no cooperan con las autoridades migratorias”, señaló un vocero de ICE.
Mientras se espera su deportación definitiva, el caso de Alex reabre el debate sobre las llamadas “ciudades santuario” y la necesidad de una mayor colaboración entre gobiernos locales y agencias federales.


