La Corte Suprema de Estados Unidos marcó un precedente clave este lunes con una votación de 6-3, el tribunal autorizó que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) continúe con redadas migratorias en Los Ángeles.
El fallo reitera un punto fundamental de la ley, los agentes federales pueden interrogar a cualquier persona sospechosa de ser extranjera sobre su derecho a permanecer en el país.
La subsecretaria Tricia McLaughlin calificó la decisión como “una victoria para la seguridad de los californianos y el estado de derecho”, dejando claro que los operativos seguirán enfocándose en criminales peligrosos como asesinos, violadores y pandilleros.
El juez Brett Kavanaugh, al explicar la decisión de la mayoría, recordó que las leyes migratorias son aprobadas por el Congreso y que los tribunales no tienen la función de decidir cómo deben aplicarse:
“Ingresar y permanecer ilegalmente en el país no solo es una violación de la ley, también es adelantarse a quienes esperan su turno para inmigrar legalmente”, escribió.
Con esta decisión, DHS confirmó que las operaciones en Los Ángeles no se detendrán y que el objetivo seguirá siendo mantener fuera de las calles a quienes representen una amenaza para la comunidad.



