La amenaza del Tren de Aragua, una de las organizaciones criminales más violentas de origen venezolano, volvió a manifestarse en territorio estadounidense con la captura de Leonel Arquímedes Bustamante-Sánchez, de 27 años.
El joven, considerado fugitivo en Venezuela y con una orden de captura activa en Bogotá, Colombia, había sido condenado a siete años de prisión por tráfico y posesión ilegal de armas. Sin embargo, había logrado escapar y mantenerse prófugo, hasta que finalmente fue detenido en Albuquerque el pasado 20 de agosto.
Un operativo que destapó un peligro mayor
La detención se produjo cuando un oficial de la Policía Estatal de Nuevo México identificó un vehículo robado y realizó una parada de tráfico. Lo que parecía un procedimiento rutinario reveló una amenaza mayor, el conductor era nada menos que Bustamante, quien era ya objetivo de una investigación federal sobre las operaciones del Tren de Aragua en la zona.

Agentes especiales de Homeland Security Investigations (HSI), junto con oficiales de Enforcement and Removal Operations (ERO), confirmaron su identidad y lo vincularon a una red de delitos que incluye asesinatos, narcotráfico y violencia organizada en Albuquerque.
Un historial de entradas ilegales

No era la primera vez que el venezolano caía en manos de las autoridades migratorias. En agosto de 2023, la Patrulla Fronteriza lo había detenido en El Paso, Texas, tras ingresar ilegalmente al país. Fue liberado con una notificación para presentarse ante un juez de inmigración, pero jamás compareció.
Ahora, tras esta segunda detención, permanecerá bajo custodia de ICE y enfrenta cargos por reingreso ilegal y otros delitos federales que podrían alargar su estancia en prisión antes de una eventual deportación.
Cooperación internacional
La captura de Leonel se logró gracias a la coordinación de HSI con la FBI y la Policía Estatal de Nuevo México. Según los agentes, este es solo un ejemplo del trabajo conjunto que se necesita para combatir a estas organizaciones trasnacionales.
Mientras tanto, su destino apunta a dos caminos: enfrentar la justicia estadounidense o ser extraditado para cumplir la condena pendiente en Colombia.


