Cadena perpetua por haber accedido a las peticiones de María

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Por Mario Guevara/MGNews

Antonio Agustín Ailón, el guatemalteco que se prestó para que una niña de 12 años huyera de su hogar en Georgia pagará un alto precio: con su libertad.

Esta semana el centroamericano de 34 años fue encontrado culpable en un tribunal en Ohio de los cargos de secuestro, abuso sexual infantil y proxenetismo.

Esto tras haberse llevado a una menor hispana de 12 años quien en su momento fue identificada como María Gómez Pérez.

Por ella incluso se llegó hasta ofrecer una recompensa de 50 mil dólares a la persona que diera información que permitiera su retorno a casa.

La pequeña desapareció de su hogar en Gainesville, Georgia, el 29 de mayo de 2024, y tras dos largos meses de búsqueda finalmente los investigadores dieron con ella.

Estaba en Ohio en compañía de Agustín, quien literalmente la había convertido en su mujer, lo cual es contra la ley debido a la gran diferencia de edad.

Por ello, el guatemalteco fue condenado a dos cadenas perpetuas, según confirmó a MGNews Norma Hernández, una empresaria y líder comunitaria del condado de Hall que ha estado muy pendiente del caso.

¿Qué ha pasado con la menor en cuestión?

Las autoridades de Georgia lograron dar con el paradero de María gracias a que ella misma, desde una cuenta falsa de Facebook contactó a su papá para decirle de que estaba bien y que no quería que la siguieran buscando.

En conferencia de prensa el alguacil de la localidad de Hall Gerald Couch dijo a los medios de comunicación incluyendo MGNews que María se había ido por su propia voluntad.

Y que incluso, había estado pidiéndole a varios hombres adultos que se la llevaran a vivir con ellos, porque “era infeliz en su hogar”.

Agustín fue el que accedió a sus peticiones y aunque no se la llevó por la fuerza ni con mentiras, bajo la ley, lo que hizo fue algo completamente ilegal

Este caso se tornó de relevancia nacional gracias a la movilización que las comunidades en Gainesville realizaron, entre ellos la colocación de pancartas y afiches por doquier.

Todo el mundo temía que algo malo pudiera haberle pasado a la niña, que hoy ya está de vuelta en Georgia, pero bajo custodia del Estado, pues aún no le ha sido entregada a su padre.

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